LA BASÍLICA DEL PILAR

1780. GOYA Y EL PILAR: CÚPULA REGINA MARTYRUM

Se recomienda al visitante que ahora se desplace para colocarse delante de la Sacristía de la Virgen.

En 1780, Goya vuelve a Zaragoza para pintar dos nuevas cúpulas bajo la dirección de Francisco Bayeu. Goya comenzó a pintar la cúpula dedicada a la Virgen como Reina de los Mártires (Regina Martyrum) pero enseguida empezaron los problemas con Bayeu ya que, a juicio de Bayeu, Goya estaba pintando demasiado rápido y sus figuras eran descuidadas y de tamaño excesivo. Goya no estaba dispuesto a aceptar las indicaciones de Bayeu pero, por aquel entonces Bayeu tenía un mayor reconocimiento así que finalmente el cabildo y la Junta de Fábrica se pusieron de lado de Bayeu por lo que Goya no continuó pintando en el Pilar.

Basílica del Pilar: Goya Imagen de la Virgen en Regina martyrum. Imagen de la guía de turismo y cultura de Zaragoza de Moobit La Virgen.El lugar principal de la cúpula lo ocupa la Virgen que con los brazos abiertos es como si acogiera a todos los mártires. La figura de la Virgen es la única que se representa con un halo sobre la cabeza. Al lado de la Virgen podemos ver varios ángeles y en la franja inferior de izquierda a derecha: los apóstoles San Pedro (con las llaves) y San Pablo (con la espada); un obispo desconocido en actitud orante; en el centro y a los pies de la Virgen San Vicente (con la piedra) y San Valero (con la mitra); a la derecha San Lorenzo (puede verse la parrilla en la que fue quemado).

Santo Dominguito de Val. Continuando en el sentido de las agujas del reloj nos encontraremos con la figura de Santo Dominguito de Val vestido con el mismo atuendo que todavía hoy utilizan los conocidos “infanticos” del Pilar (sotanilla roja y roquete blanco). Según cuenta la tradición, este niño zaragozano de siete años de edad, sufrió el martirio a manos de unos judíos de la ciudad. Era infante de coro del templo de la Seo del Salvador de Zaragoza, y fue crucificado en una pared con tres clavos y abierto su costado. Ocultaron su cuerpo en la ribera del Ebro tras seccionarle la cabeza y los pies, hasta que unos barqueros que vigilaban sus embarcaciones en el río dieron aviso de unas extrañas luces que indicaban el lugar exacto de su paradero.

Los dos guerreros, San Sebastián y Santa Bárbara. A continuación y siempre en el mismo sentido que las agujas del reloj podemos ver a dos figuras ataviados como dos guerreros (llevan yelmo, armadura y uno de ellos porta una bandera). El que porta la bandera blanca con la cruz roja es San Jorge, militar romano, que después de confesar su fe cristiana fue sacrificado en Oriente Medio. La devoción por San Jorge en Aragón proviene de su aparición en la batalla de Alcoraz ayudando al rey Pedro I a la conquista de Huesca en 1096. En los siglos siguientes representará el ideal del caballero cristiano, adquiriendo especial relieve gracias a las órdenes militares y a los relatos de los cruzados. El otro de los soldados que porta una palma de martirio se identifica con San Frontonio, uno de los innumerables mártires que fue martirizado junto con su legión por negarse a perseguir a los cristianos. A los pies de los dos soldados encontramos San Sebastián que está recostado sobre el tronco del árbol en el que fue atado y asaeteado, y también a Santa Bárbara, que aquí se muestra sin sus atributos de la torre con tres ventanas donde fue encerrada por su padre, la espada con la que fue decapitada o el cáliz, símbolo de su conversión al cristianismo. Santa Bárbara es considerada la protectora de los rayos y de las tormentas porque en el momento en que su padre la estaba decapitando le cayó un rayo. Junto a estas figuras podemos ver varios ángeles entre los que sostienen la filacteria Regina Martyrum indicándonos así cuál es la escena que estamos observando: La Virgen María representada como reina de los mártires.

Basílica del Pilar: Goya imagen de la cupula Regina Martyrum. Imagen de la guía de turismo y cultura de Zaragoza de Moobit San Lamberto. A continuación, siguiendo las agujas del reloj, en el siguiente grupo de personas podemos ver a San Lamberto a quien le reconocemos con su cabeza cortada sobre las manos. Éste era un labrador zaragozano, siervo de un señor pagano, que por no renegar de su fe, fue decapitado por éste. Entonces tomó en sus manos la cabeza, ya cortada, y caminando así largo trecho llegó hasta donde yacían los cuerpos de los Mártires de Zaragoza, con los que fue sepultado. Junto a San Lamberto vemos un grupo de tres figuras de la que solo se ha identificado a la última como Santa Orosia. En este grupo también vemos a Santa Catalina (con la rueda de cuchillas con la que fue martirizada); los santos Justo y Pastor (sacrificados con 7 y 9 años respectivamente están representados con ropa de la época y con una tablilla en donde aparecen las letras que estaban aprendiendo en la escuela). También el Papa San clemente vestido con la tiara y la capa pluvial roja (símbolos papales) y el ancla con la que fue arrojado al mar.

San Lorenzo y las santas. Finalmente llegamos nuevamente a San Lorenzo y junto a él encontramos a tres santas: Santa Engracia (porta en sus manos un martillo y un clavo), Nunilo y Alodia (esta dos últimas do jóvenes mozárabes de Huesca que fueron degolladas a mediados del siglo IX por no querer abrazar el Islam). Al lado de la Santas podemos ver a San Hermenegildo (con corona y manto rojo de armiño claros símbolos de realeza)

Las cuatro pechinas. En las cuatro pechinas de la bóveda se representan cuatro de las Virtudes: Caridad, Fe, Fortaleza y Paciencia. Comenzando desde la virgen y en el mismo sentido de las agujas del reloj podemos ver:

La Fe. En la representación iconográfica de la Fe aparece una mujer vestida de blanco simbolizando la luz y la pureza. Además porta los dos símbolos cristianos del cáliz y la cruz. Siguiendo la representación propuesta por Cesare Ripa en el tratado "Iconología", sobre los ojos tiene un velo porque la fe procede de un objeto velado y oscuro.

La Caridad. Reconocemos a la Caridad porque se la representa vestida de rojo con una llama sobre la cabeza rodeada de tres niños. Normalmente se la encuentra amamantando a uno de estos niños, pero en esta ocasión se consideró indecoroso que pudiera mostrarse un pecho y se optó por esta representación.

Basílica del Pilar: Cupula Regina Angelorum de Bayeu. Imagen de la guía de turismo y cultura de Zaragoza de Moobit La Fortaleza. Fácil de reconocer porque viste armadura y yelmo, con lanza y escudo apoyados en los brazos. Aunque en esta imagen no se aprecia bien, los niños portan dos símbolos: la columna, que con su fuerza es capaz de sujetar un edificio, y una rama de roble, árbol caracterizado por su fuerza.

La Paciencia. Aunque en la imagen no se reconocen demasiado bien, los atributos de la alegoría de la paciencia son un yugo, símbolo de la esclavitud portado por un ángel, y las manos esposadas por unos grilletes de hierro. Sobre estas esposas cae agua que indica que si se sabe esperar pacientemente se obtendrá la liberación, en este caso, del alma.

Otras cúpulas. La protagonista pictórica de las distintas cúpulas del Pilar es la Virgen puesto que estamos en la Iglesia de Santa María. Así podemos ver a María como Regina angelorum (reina de los ángeles, obra de Francisco Bayeu), Regina sanctorum omnium (reina de todos los santos, obra de Francisco Bayeu), Regina apostolorum (de los apóstoles, obra de Francisco Bayeu),Regina virginum (de las vírgenes, obra de Ramón Bayeu), Regina patriarcharum (de los patriarcas, obra de Ramón Bayeu), Regina prophetarum (de los profetas, obra de Francisco Bayeu) y Regina Confessorum (de los confesores, obra de Ramón Bayeu).

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