LA LONJA DE LA SEDA O DE MERCADERES DE VALENCIA

LA LONJA DE LA SEDA (DE MERCADERES) Y CONSULADO DEL MAR. Plaza del Mercado, S/N

Edificio gótico civil.

Declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1996.

La antigua lonja que databa del Siglo XIII se había quedado pequeña. En los siglos XIV y XV Valencia era una ciudad con una economía floreciente con un puerto que tenía una viva actividad comercial así que en 1469 se tomó la decisión de construir un nuevo edificio de mayores dimensiones. Finalmente, tal y como se aprecia en la inscripción del escudo que se puede observar desde la Plaza del Doctor Collado: “La noble ciudad de Valencia acordó comenzar mi excelente fábrica a 5 de febrero del corriente año 1483”. La construcción finalizaría en el año 1498. Poco después, tan solo medio siglo más tarde, se levantará el edificio que ocuparía el Consulado del Mar.

A lo largo de su historia este edificio servirá a distintos fines: operaciones de contratación, subastas, actos festivos y diversas reuniones socioculturales, acogía la institución bancaria denominada Taula de Canvis i Depósits así como el tribunal mercantil conocido como el Consolat del Mar. En este lugar se han celebrado fiestas y esponsales de los Reyes de la casa de los Austria y también fue utilizado como cuartel militar durante el siglo XVIII.

Las inscripciones realizadas en latín (con caracteres góticos) en la parte más elevada del Salón Columnario nos muestran los criterios deontológicos que, en aquellos tiempos medievales, inspiraban a los mercaderes valencianos. El texto traducido dice lo siguiente: “Casa famosa soy, en quince años edificada. Compatricios, probad y ved cuán bueno es el comercio que no lleva fraude en la palabra, que jura al prójimo y no le falla, que no da dinero con usura. El mercader que vive de este modo rebosará de riquezas y gozará, por último, de la vida eterna”.

La Lonja tiene dos cuerpos arquitectónicos independientes. Por un lado, la Sala de Contrataciones que es una amplia zona rectangular en donde destacan sus ocho columnas helicoidales de casi 18 metros. Estas columnas aportan un bello efecto estético al edificio al abrirse en forma de palma al llegar a la bóveda. Además hay otras 16 columnas que están adosadas a los muros al efecto de servir de contrafuertes. El efecto final es la sensación de tres naves cada una de las cuales estaría separada en cinco tramos. Además de observar la esbeltez de las columnas helicoidales y la bóveda ojival también se recomienda prestar atención a los ventanales.

En el ala izquierda del edificio, a la que se accede desde el patio de los Naranjos por una escalera gótica, encontramos el Salón del Consolat del Mar en donde se celebraban sesiones para resolver los conflictos entre comerciantes. En este salón recomendamos al visitante prestar atención sobre el artesonado de madera (dorado y con abundantes relieves), al cuadro de Espinosa sobre la Virgen rodeada por los primitivos Jurados de la ciudad de Valencia.

Accediendo por una escalera de caracol, auténtico alarde constructivo para la época, se accede al Torreón Central que está almenado igual que el resto de cuerpos del edificio.

La torre que está situada entre ambos edificios se divide en dos plantas unidas con una escalera de caracol. La planta inferior tiene una capilla y la planta superior fue utilizada como prisión para aquellos comerciantes que no podían afrontar el pago de sus deudas.

La fachada principal, la que da a la Plaza del Mercado, es de estilo gotico-flamígera en la que destacan figuras escultóricas, dos ventanales gárgolas fantásticas e incluso obscenas y finalmente almenas con coronas.

La fachada del consulado, de estilo renacentista, muestra cuarenta medallones que representa a diferentes personajes ilustres (algunos de ellos reyes de la Corona de Aragón).

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